La revista Ecos de la cooperativa de productores paralelo 42 de El Hoyo en Chubut publicó este artículo en su último número:
CON LA PUESTA EN MARCHA DEL PROYECTO “DE COSECHERO A PRODUCTOR”, UNA VERSION MEJORADA DE LO QUE FUE “AHIJADOS PRODUCTIVOS”, Y CON EL INMINENTE PROYECTO PARA PRODUCTORES DE FRUTILLAS, LA COOPERATIVA SIGUE SUMANDO ACTORES.
Con la base del proyecto “Ahijados Productivos” de 1997, que le permitió desarrollarse como productor, Oscar Delgado, una vez en la presidencia del consejo de administración de la Cooperativa Paralelo 42°, trabajó hasta lograr que su proyecto “De Cosechero a Productor”, una versión más ajustada a los tiempos que corren de aquel antecesor “Ahijados Productivos”, se pusiera en marcha. “De cosechero a productor” es, también, un trabajo aún más articulado entre instituciones y con mayor protagonismo de la Cooperativa, que es quien lo impulsó, gestionó y administra.
La idea de este proyecto es que cada familia de las quince que participan del mismo plante en su predio 2.500 metros cuadrados de frambuesas de la variedad Autumn bliss. Esta variedad tiene una floración y fructificación prolongadas, lo cual permitirá distribuir mejor la demanda de mano de obra que deberá aportar cada familia productora.
Se estima que luego del tercer año, el rendimiento de producción se estabilizará en dos mil kilos para esta superficie. Uno de los objetivos del proyecto es que se ocupe la mano de obra familiar y que no sea necesaria la contratación de personal.
La Cooperativa sigue apostando a ampliar su base incorporando actores que suman con su trabajo un importante aporte a sus ingresos anuales, y también apuesta a aumentar la producción de fruta fina de la Comarca, sin el agregado de agroquímicos, contribuyendo así a la defensa del medioambiente y a un mejor posicionamiento de la región como productora de alimentos sanos y de calidad. Está en el germen de esta idea multiplicar núcleos pequeños de policultivos, en lo posible orgánicos y asociados. A esta camada seguirá otra y a ésta, otra. Siempre y cuando las cosas se hagan bien. Es importante vincular fuertemente a estos pequeños productores con la Cooperativa, haciéndolos partícipes activos de la misma.
Para ello se hizo un convenio tripartito de colaboración entre la Cooperativa Paralelo 42º, la Municipalidad de El Hoyo y el INTA, en el cual la Cooperativa se compromete a adquirir el equipamiento e insumos detallados en los proyectos y transferirlos a los emprendedores. También se compromete a comprar toda la fruta si ésta fuera la decisión de los nuevos productores. La Municipalidad se obliga a afectar recursos humanos, el tractor e implementos para la preparación de suelo necesaria, máquinas viales para trabajos de nivelación, drenaje y pozos de agua y el camión para el traslado de equipamiento pesado. El INTA, por su parte, aporta el acompañamiento técnico: la asistencia técnica se define como un acompañamiento permanente de estas familias para que puedan desarrollar su proyecto. Habrá visitas a cada una de las familias con una periodicidad promedio de quince días entre visitas. La asistencia técnica, capacitación y seguimiento en los aspectos técnicos, productivos y organizativos de los destinatarios estará a cargo de INTA a través de alguno de sus programas. Se prevee que estas acciones abarcarán un período de tres años hasta que se consolide el proceso.
En cuanto a las capacitaciones más formales también estarán a cargo de INTA. Serán periódicas (una vez al mes) y acompañarán a las necesidades de la familia a lo largo del año.
Fuente: http://ecosdelparalelo.blogspot.com/
La cooperativa Los Pioneros fue certificada comercio justo en el año 2007 y avanzan con el firme objetivo de mejorar sus prácticas sociales, productivas y ambientales día a día. En esta nota cuentan sus próximos pasos. Para mayor información sobre la cooperativa y su impacto social, click acá
Cooperativa Los Pioneros, una apuesta a seguir produciendo
Productores de tercera y cuarta generación se organizaron para continuar en la actividad.
Hay pequeños productores que no se resignan. Esos que hacen frente a todas las adversidades, las climáticas y las comerciales. Esos que ni siquiera pueden imaginarse haciendo otra cosa porque nacieron en una chacra, al igual que sus padres y sus abuelos. Éste es el caso de los socios de la cooperativa Los Pioneros, quienes quieren seguir siendo productores y apuestan al camino del trabajo común para no caerse del sistema.
Nicolás Palmieri es locuaz, inquieto y sobre todo optimista. Hace años comenzó a gestar esta cooperativa que hoy preside, un sueño que nació en la profunda convicción de que el sistema tiene un lugar para el pequeño y el mediano productor.
“En el 2007 comenzó a escribirse esta nueva historia en el Alto Valle. En enero del 2008 nuestra cooperativa tuvo su primera cosecha y procesó sus primeros kilos de pera Williams. Los Pioneros tuvo muy buena recepción entre la gente de la zona, no sólo por el proyecto en sí sino también por la calidad del recurso humano que la constituye -cuenta Nicolás-. Como todo comienzo no fue fácil; dimos nuestros primeros pasos sin capital de trabajo. Sólo disponíamos del esfuerzo, las ganas y el sacrificio de cada uno de los socios, que apostaron a este proyecto como última alternativa antes de vender su chacra”.
Su primer objetivo -recuerda- fue unir voluntades, luego se abocó a afianzar el grupo. “Mis amigos me preguntan por qué hice una cooperativa y no algo más fácil como una SRL. Yo les respondo que fue por el afán de ayudar. Imagino que es una cuestión de personalidad y de formación. Creo que el cooperativismo es el camino para salvar al pequeño y mediano productor; creo que podemos hacerlo en base a la honestidad y la transparencia, porque estos ingredientes, sumados a una buena gestión, son los elementos esenciales para una apuesta de estas características. Como venimos de familias de productores que pudieron vivir dignamente de la producción, creemos que podemos hacer este esfuerzo. Pese a las enormes dificultades queremos y vamos a salir adelante”.
Nicolás pertenece a la quinta generación valletana, descendiente de primeros pobladores de Roca que se abocaron a la producción. Es contador y hace algunos años trabajó en Salentein Fruit, donde conoció a algunos de los productores con los que fundó Los Pioneros. Con una decena de ellos decidieron unir esfuerzos para reducir costos, comercializar juntos y salir de la encerrona que significaba contar con una pequeña chacra de peras y manzanas. El problema de escala los acorraló hace tiempo y sabían que si sumaban producción podían continuar, con el beneficio extra de la autogestión. Los socios fundadores de la cooperativa fueron Carlos Pesce, Gustavo Gómez, Jorge Raimondo, Orlando González, Gustavo González, Gustavo Gómez, Marcelo Turcovich, Nicolás Palmieri, Rafael Sobrino Presas y Martín García. Actualmente son 14 socios y 27 adherentes, en su mayoría productores de tercera y cuarta generación. Por eso eligieron el nombre “Pioneros”, por ese pasado común que los identifica.
El objetivo que se trazó el grupo fundador fue llegar a los mercados más exigentes de fruta fresca con producción competitiva y trazable y aplicando buenas prácticas agrícolas y de poscosecha. En términos de funcionamiento buscaron el consejo de entidades de su tipo exitosas como La Primera Cooperativa de Roca. “El Sr. Barda, tantos años al frente de ella, me dio muy buenos consejos, y le estoy muy agradecido por ello”, afirma Palmieri.
El agradecimiento del grupo se extiende a muchos colegas y vecinos que lo apoyan cotidianamente. “La Secretaría de Fruticultura de Río Negro, a través del ingeniero Colavita, y el CFI nos invitaron a participar en la delegación que fue a Worldfood de Moscú, una experiencia muy positiva para el crecimiento de la cooperativa. También estamos en contacto con funcionarios y cámaras, intentando desarrollar otros ´pioneros´. Hay conversaciones avanzadas para armar algún proyecto en Valle Medio, con el apoyo de Juan Accatino, y otro en Godoy con el apoyo de J. Garrone. Son proyectos que de concretarse en el corto plazo darán sus frutos”.
Ya consolidado el grupo, están en etapa de repartir responsabilidades mayores a cada uno. “También tratamos de hacernos partícipes de toda la cadena de la fruta, haciendo ver a los socios que su responsabilidad no termina con la entrega de la fruta en el galpón sino cuando llega a destino en óptimas condiciones y sin residuos. Gracias a la posibilidad que nos brindó Jorge Thefs (PAI), viajamos al puerto de San Antonio para visitar las instalaciones de la terminal Patagonia Norte”.
Unos meses antes del inicio de la temporada, los socios de la cooperativa contrataron servicio de empaque y frío. “Por estos servicios pagamos un sobreprecio, y si a eso le sumamos los altos costos de logística y del movimiento de materiales de empaque, tenemos costos importantes. Desde nuestra perspectiva, todo lo que se resta se trata de centavos o pesos que pueden llegar al asociado. Por eso aspiramos a tener nuestras propias instalaciones para el 2010. La temporada pasada procesamos la fruta en siete galpones y enfriamos en cuatro fríos, algo muy costoso; por tal motivo, concentrar actividades es vital para nosotros. Pero el hecho de tener algo propio no sólo pasa por una comodidad o un capricho sino por los conceptos de propiedad e identificación, es decir, esto es nuestro, acá nos reunimos para tomar nuestras decisiones… ése sería el puntapié inicial para que este proyecto no sólo dure en el tiempo sino que haga historia. Hace tiempo buscamos un espacio pero no es fácil encontrar instalaciones ni acceder a financiamiento apropiado. Igual, no perdemos la esperanza”.
En ésta, su segunda temporada juntos, Los Pioneros comercializó 3.500 toneladas de peras y 3.000 de manzanas, con una proyección para el 2011 de más de 10 millones. El 80% de su fruta se exporta, el resto va al mercado interno con logo propio. “Nuestra idea es transparentar al máximo la etapa de la comercialización y en el mediano plazo comercializar de modo directo, como cooperativa. Afortunadamente este año pudimos trabajar básicamente con PAI, también con Battaglio y con Interrupción SA, con la que llegamos a Estados Unidos vendiendo a través de lo que se llama ´Comercio Justo´”. Los Pioneros fue la primera cooperativa frutícola de Argentina en certificar Comercio Justo.
Así, la cooperativa llega a su tercera temporada con el mismo optimismo que la vio nacer.
SUSANA YAPPERT
sy@fruticulturasur.com
Fuente: Diario de Río Negro